Clásicos eróticos

sombras

 

El erotismo del siglo XXI exige contratos de exclusividad, con compromisos de mantener relaciones en cualquier momento e incluso palabras de seguridad “cuando la cosa se ponga peligrosa”, de acuerdo a la mediocre trilogía de la escritora de best sellers P.D James que han vendido más de cien millones de ejemplares en todo el mundo

, y que en su versión fílmica a cargo de la directora Sam Taylor Johnson, muestra en Cincuenta sombras de Grey, las torpes andanzas eróticas de los insípidos Christian Grey (Jaime Dornan) y la dizque virginal Anastasia Steele (Dakota Johnson), en 50 sombras de Grey.

Poco que ver con la cruda Ninfomanía de Lars Von Trier que mostraba más explícitamente los alcances de esa enfermedad en la piel de la destrozada Flo (Charlotte Gainsbourg), que narraba sus desventuras al paciente Seligman (Stellan Skarsgaard).

Pero conviene recordar las obras maestras del género. En primerísimo lugar se encuentra El último tango en París de Bernardo Bertolucci (1972) que mostraba los encuentros sexuales casi clandestinos de Paul, un hombre maduro (Marlon Brando) con una juvenil Jeanne (María Schneider), que catapultaría la venta mundial de la mantequilla con fines diferentes a los alimenticios.  

También hay que mencionar al director japonés Nagisha Oshima, con dos obras maestras sobre el género El imperio de los sentidos (1976) sobre Sada Abe (Eiko Matsuda), una mujer que lleva la pasión hasta sus últimas consecuencias y El imperio de la pasión realizada dos años después sobre la relación del joven Toyoji (Tatsuya Fuji), con una mujer mayor, Seki (Kazuko Yoshiyuki).

Las perversiones sadomasoquistas fueron presentadas en toda su crudeza en la en su momento prohibida 120 días de Salo, última cinta de Pier Paolo Pasolini (1975) quien había filmado anteriormente los deliciosos clásicos eróticos de Los cuentos de Canterbury y El decamerón.

El marqués de Sade sirvió de tema a una fallida biografía de Cy Enfield con Keir Dullea, o a una adaptación de Letras prohibidas (2000) de Philip Kauffman con Geoffrey Rush.

Hay versiones eróticas más hollywoodizadas como Nueve semanas y media (1986) de Adrian Lyne con John (Mickey Rourke) y Elizabeth (Kim Basinger) jugando eróticamente con hielos y mermeladas.

O la célebre escena de Sharon Stone en Bajos instintos (1992) de Paul Verhoeven, que no alcanza la excelencia de La comezón del séptimo año de Billy Wilder (1957) con Marilyn Monroe con la falda levantada frente a una toma de aire, pues conviene recordar que en muchas ocasiones resulta más estimulante lo que no se puede ver, a lo que se muestra descaradamente.

 

El erotismo como mercancía

El erotismo se convirtió para el cine en una mercancía de gran éxito y por eso conviene señalar el surgimiento de productos como Emmanuelle de Justin Jaecke, que lanzaría a la fama a Sylvia Kristel en cuatro películas de 1974 a 1984, y cuyo legado fue explotado por los productores en otras dos secuelas con Monique Gabrielle y Natalie Uher, incluso una de ellas en tercera dimensión, y de subproductos como Emanuelle negra con Ajita Wilson, o Emanuelle alrededor del mundo con Laura Gemser.

En el cine mexicano solamente se pueden mencionar los sensuales bailes de las rumberas como la recientemente fallecida Ninón Sevilla en Aventurera y Sensualidad de Alberto Gout, las zoológicas colaboraciones de Francisco del Villar e Isela Vega en filmes como Las pirañas aman en cuaresma, y todos los cabaretiles derivados de Bellas de noche de Adolfo Portillo con Sasha Montenegro.

 

 

RECOMENDACIONES

 

 

PANTALLA GRANDE

rapido

 

Rápidos y furiosos 7. Se anuncia el estreno de la séptima parte de esta saga dirigida ahora por James Wan. Fue la última en la que participó Paul Walker, quien falleció el año pasado en un accidente automovilístico. Sin embargo resulta evidente que las aventuras de Dominic Toreto (Vin Disel) proseguirán mientras sigan produciendo dinero esta vez apoyado por Dwight Jonson enfrentando la venganza de Deckhard Shaw (Jason Statham).

 

PANTALLA CHICA

Criminología naval (NCIS). Una de las reglas no escritas para las series que tienen mucho tiempo, es la desaparición de alguno de los personajes principales. Y ese es el caso del equipo comandado por LeRoy Jethro Gibbs (Mark Harmon), que para la doceava temporada pierde a Zeeva (Cote de Pablo), la guapa y letal agente de la Mossad, que es sustituída por Eleanor Bishop, a la que en honor a la verdad le quedan grandes los zapatos de la agente David.

 

 

 

EL LIBRO

 tintan

Tin-tán y su trompabulario de José Andrés Niquet. 190 páginas. Aunque como su nombre lo indica, el volumen registra los principales vocablos utilizados por el genial pachuco, el autor se sumerge en la vida de don Germán Valdés, en más de un centenar de películas, algunas tan deliciosas como El rey del barrio, o El revoltoso. Contiene una iconografía notable, además de la letra de sus canciones más famosas. En suma un libro que no debe faltar para quienes sean admiradores del cómico más completo del cine nacional.